El encuentro de la PAL congrega a 90 personas

Unas 90 personas pertenecientes a las distintas instituciones de la Compañía de Jesús de Valladolid, Palencia y León  comparten estos días en Pedreña, Santander, ilusiones, retos,  dificultades y sueños para configurar juntos un proyecto de comunidad trenzado desde distintos ámbitos, talentos y en clave apostólica –Plataforma Apostólica Local–. Es el primer encuentro de estas características y para muchos, también ha sido la primera vez que han oído hablar de algunas de las instituciones y de grupos que suman experiencias. Y para la mayoría ha sido una oportunidad de poner “cara” a todas esas instituciones que conforman la plataforma: colegios San José, Cristo Rey y Sagrado Corazón, de León, Entreculturas, Red Incola, Come Sano, CVX, Fe y Desarrollo, colegio mayor Menéndez, INEA, Grupo de Comunicación Loyola y las cinco comunidades jesuitas.

“Me ha sorprendido la historia de Cristo Rey”, “no sabía que en Palencia hubiera actividad”, “creí que en León había jesuitas”, “es la primera vez que oigo hablar de los grupos de CVX”, “desconocía que los mayores siguieran manteniendo los grupos” o “me ha sorprendido mucho cuánta gente hace tantas cosas y con tanta generosidad y sentido”… Después de la primera sesión es como si se hubiera abierto la caja de las sorpresas que a unos les ha interpelado, a otros ha respondido a muchos interrogantes, a otros les ha suscitado nuevos retos para afrontar en sus espacios concretos. Pero sobre todo, este conocimiento mutuo se ha recibido como un regalo del que sentirse especialmente agradecidos.

La reflexión posterior individual y luego en grupo, guiada por el coordinador de la PAL, José María Rodríguez Olaizola sj, se ha adentrado en el yo “apóstol” desde los talentos que se pueden aportar para tejer esta red que una fuerzas y sentido en el proyecto de esta  comunidad creciente y afianzada en su misión.

SEMBRAR

Es verdad.
Parte de la siembra
Caerá en el camino,
Entre las espinas,
Entre las piedras,
Sobre costumbres duras,
Entre codicias asfixiantes
Y espaldas golpeadas.
Y se perderá la palabra.

Pero como verdad más honda,
Siento la urgencia
De hundir la mano
En las semillas del alma,
Y lanzar al aire la vida
Sin discriminar los terrenos
Ni calcular la respuesta,
Ni acumular la ganancia.

Y al seguir el camino,
Que me quede la alegría
De la mano abierta,
Sin posesiones viejas
En los puños cerrados
Que ya no pueden acoger
La novedad que regalas.

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