Los más pequeños también viven la Pascua

Cuando creces y miras sobre tus pies, no hace tanto que eras uno de esos niños que vienen por unos días a regalarte sus sonrisas más sinceras a cambio de un poco de tu tiempo y algo de dedicación. Y así un año más, llegaron como un terremoto y se llevaron una parte de cada uno de los que compartimos momentos y experiencias con ellos en estos cuatro días tan intensos.

Hay gente que cree que perdemos o desaprovechamos nuestras vacaciones implicándonos como monitores de la pascua infantil, pero seguramente se sorprenderían de lo reconfortante que resulta y la sensación tan agradable que es el agradecimiento de un niño que apenas sabe hablar con una sonrisa que desborda.

En ocasiones, hay que tener mucha paciencia y puede llegar a ser incluso un poco duro pero solo necesitas respirar un momento y volverlo a intentar otra vez, todos hemos sido niños y al fin y al cabo el proceso es siempre el mismo.

La conexión con los niños ha sido muy fuerte, a pesar de la diferencia de edad, y han dejado una gran huella en nuestras vidas, puede que ellos hayan aprendido algo de nosotros y se hayan llevado muchos recuerdos a sus casas pero también han sido ellos los que nos han enseñado a pesar de ser tan pequeños.

Ha sido una experiencia muy buena que todos repetiríamos un año tras otro y esperamos que sigan contando con nosotros porque la disfrutamos tanto como los más pequeños y es una satisfacción personal muy grande, sentimos que algo nos falta cuando se acaban esos cuatro días, seguimos necesitando ir, ayudar, jugar y sobretodo seguimos necesitando darnos a los demás.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar